El grupo laicado
escolapio nace hace un año y medio atrás en esta ciudad. En la que venimos
reuniendo cada sábado para tocar temas de mucha relevancia en el plano del
cristianismo, específicamente de la vida de
Jesús y Calasanz, que son pilares fundamentales para el crecimiento de
nuestra comunidad escolapia desde la fe. Es por ello trazamos una meta como la
fraternidad escolapia. Para ello necesitamos romper muchos valladares.
Así este puñado de
jóvenes vamos irguiendo paulatinamente ese sueño anhelado con mucho valor,
aunque con algunos trastabillos, pero esa convicción depositada en nuestro
señor nos llevará a la meta. Efectivamente, vamos a tener muchos tropiezos,
pero, si todos y cada uno nos apoyamos y unimos, con seguridad roturamos
cualquier impedimento o inconveniente.
Este primer retiro
que hemos realizado, es otro paso para continuar el camino. En esta oportunidad
vivimos una nueva experiencia, una nueva etapa, en la que tocamos temas
trascendentales: la Fe, la Eucaristía y algunos esbozos de la vida comunitaria.
Pero también hemos compartido mucha amistad, cariño y complementariedad. La
felicidad, la alegría el entusiasmo se pintaba
en el rostro de cada uno. En realidad fue una nueva experiencia.
Para nosotros
relacionarse por medio de vivencias grupales, es condición fundamental de
crecimiento y de relaciones interpersonales, en las cuales deben formarse
auténticos valores humanos, la fraternidad, la colaboración y el diálogo,
debemos aprender a hablar de nosotros y no de tú, él o ellos. Y para que
estos sueños se hagan realidad es necesario conducir a los jóvenes, niños,
adultos y a todos por los caminos de responsabilidad consigo mismo y con los
demás. No podemos cerrar los ojos a los problemas de deshumanización en el
mundo. Pero vuelvo a repetir, no es fácil alcanzar, porque estamos atreviendo
incursionar algo nuevo y esto implica
subir a la barca y correr el riesgo de sacrificio e incertidumbre.
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